Omán, el país del incienso, los hombres de blanco y los árabes del mar.
El viaje que originó la realización de estas fotografías, lo realicé en compañía de una amiga.
Alquilamos un coche y recorrimos el país desde los fiordos al norte, en Musandan, para adentrarnos después en el interior del país, descubriendo unos paisajes increíbles, costumbres y modo de vida muy distintos al resto de países árabes que conocemos.
Más de cinco mil kilómetros en 6 semanas aprox. siendo unos mil quinientos aprox. cruzando el desierto Rub-al-Khali, para llegar al sur en Dhofar, a la región del incienso que tan famosos y ricos les hizo en la antigüedad.
Los hombres visten dishdasha blanca generalmente, las mujeres de negro y con la cabeza cubierta, incluso una máscara (la batula) de un metal fino forrado de tela que cubren la punta de la nariz, labios superiores y cejas, tradicionalmente usada por mujeres mayores, sobre todo en las zonas rurales. Esta tradición no se ve entre las generaciones más jóvenes.
Vimos a los 'Omaníes de las montañas', los agricultores, pastores y también a los 'Omaníes del mar', pescadores. Todos muy amables y hospitalarios. Hablamos con mujeres de distintas clases sociales y nos sorprendió positivamente sobre la idea que llevábamos preconcebida. Ellos estaban tan interesados como nosotras de saber del modo de vida fuera de su país.

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(Capitán del barco en el que hicimos el crucero por los fiordos del estrecho de Ormuz).
fotografía en Dibond
30 x 40
Nizwa Suq
fotografía en dibond
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Nizwa Suq
fotografía en dibond
Cuando por fin encontraban comprador cerraban el trato manteniendo sus manos estrechadas entre frases.
Aquel escenario era capaz de transportar a miles de historias en la memoria.
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Mostrando el género. Nizwa Suq
fotografía en dibond
60 x 60
Nizwa City Suq
fotografía en dibond
30 x 40
con vistas a Misfat Al Abriyeen el último pueblo medieval a 900m.
El punto más alto está a 3.000m.
fotografía en dibond
50 x 70
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Desierto Rub al Jali ''/Empty Quarter, el desierto de arena más extenso del planeta, (geológicamente uno de los lugares más ricos en petróleo del mundo), abarca partes de Arabia Saudita, Omán, Emiratos Árabes y Yemen.
fotografía en dibond
30 x 40
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Mughsail Beach (cerca de Yemen)
fotografía en dibond
30 x 40
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Sultan Qaboos Mosque (Salalah)
Nos regalaron 2 libros del Corán en español, que no entendían y no debíamos de ser las primeras que aparecimos por allí.
fotografía en dibond
18 x 24
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Salalah Suq
fotografía en dibond
30 x 40
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Salalah Suq
fotografía en dibond
20 x 20
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tienda incienso (Salalah)
fotografía en dibond
30 x 40
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Jabal Samhan
(enclave remoto que alberga una de las últimas poblaciones de leopardo árabe)
fotografía en dibond
50 x 70
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Pescadores (Masirah Island)
fotografía en dibond
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Sacrificio del cordero a plena luz del sol con la mujer observando
(Masirah Island)
fotografía en dibond
40 x 40
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Mujer llegando a casa (Sur)
fotografía en dibond
30 x 40
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Conversaciones en el desierto
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Arabian Oryx Camp (Bidiyyah Desert)
fotografía en dibond
20 x 20
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Ibra Suq
fotografía en dibond
30 x 40
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Corte Suprema (Muscat)
fotografía en dibond
18 x 24
Un país desconocido, cerrado hasta hace poco al turismo extranjero y que recorrimos por nuestra cuenta otra amiga (2 mujeres solas) en un coche de alquiler desde los fiordos del Norte a la imponente cadena montañosa Jebel Akhdar; cruzar 1.500 km de desierto (Rub el Jali), hasta la frontera con Yemen, y el mar, un mar de aguas verdes y turquesas, dónde vimos delfines y tortugas desovar en sus playas.
Todo me sorprendió muy gratamente de éste país, el país del incienso, durante siglos valorado tanto cómo el oro. Y una fue precisamente la explosión aromática que se desprende en todo el país. No es nada penetrante, es, sencillamente un país que huele bien. Es por tanto, muy lógico, saber que Amouage, ('olas de amor) el perfume mas caro del mundo, se elabora en Omán y el incienso el ingrediente principal.
Pero si algo me sorprendió sobre todas las cosas, fueron sus hombres: educados, amables y hospitalarios. Todos vestidos con la típica dishdashas, rivalizando entre sí por la extrema blancura de sus prendas. cómo conservarían, me preguntaba, aquella pureza a lo largo de tantas horas en entornos tan polvorientos?

























